Desde la reserva hasta el último bocado de la tabla: te contamos cómo organizamos las cenas de jueves a sábado, qué esperar del servicio y cómo trabajamos con los tiempos de la cocina para que todo llegue en su punto.
Tenemos tres vías directas para que nos escribas: por teléfono, por correo o dejando tu consulta en el formulario de contacto. Respondemos siempre en horario de cocina, de martes a sábado, y procuramos contestar el mismo día si escribís antes de las 17 h.
Cómo reservar y qué esperar
Las cenas de jueves a sábado funcionan con reserva confirmada por teléfono o correo. Escribinos con al menos un día de anticipación y avisá si hay alergias o restricciones alimentarias.
Al entrar vas a ver la cocina a la vista y la barra de vinos. El equipo de cocina pasa por la sala para contar los platos del día y sugerir maridajes según lo que tengas ganas de comer.
El menú corto cambia cada mes con productos de temporada. Las tablas para compartir se sirven al centro y los vegetales asados al carbón llegan en el orden que marca la cocina.
La selección de vinos de baja intervención rota junto con la carta. Al final, los postres caseros se explican en la pizarra. La mesa se libera a las dos horas de la reserva.
El proceso es corto y directo: desde que escribís hasta que te sentás, hay pasos claros y sin vueltas. Te contamos cómo funciona cada uno para que sepas qué esperar.
Antes de reservar, revisá el menú vigente en nuestra página. Cambia cada mes y refleja lo que los productores locales nos ofrecen en la estación. Si tenés dudas sobre ingredientes o alergias, anotalas al momento de escribirnos.
Las cenas funcionan de jueves a sábado con reserva previa. Los almuerzos ejecutivos, de lunes a miércoles, no requieren reserva pero recomendamos avisar si venís en grupo. Indicá cantidad de personas y si preferís mesa cerca de la cocina abierta.
Respondemos por teléfono o mail en menos de 24 horas hábiles. Te confirmamos la mesa, repasamos el menú de la fecha y acordamos cualquier ajuste por restricciones alimentarias. Si no respondemos, revisá que el mensaje haya llegado bien.
El día de tu visita te esperamos en el pasaje peatonal del centro. La atención es cercana y el equipo de cocina sale a sala para explicar los platos y los vinos de la noche. Las tablas se sirven para compartir, así que vení con tiempo y con ganas de probar.
Después de la visita, valoramos tu opinión para ajustar la próxima carta. Si algo no funcionó, decinos con honestidad: lo tomamos como parte del oficio. También podés dejarnos sugerencias de productores o ingredientes que te gustaría ver en el menú.
La propuesta cambia con el calendario, así que cada visita es distinta. Si querés seguir el ritmo de la cocina, mirá nuestras notas sobre quesos, vinos naturales y vegetales de temporada. La mesa siempre está lista para una nueva vuelta.